El músico nigeriano Fela Kuti solía decir
que tener a Tony Allen en su banda era como tener a
cinco baterías. Y sólo exageraba un poco.
Cuando Allen dejó la banda de Kuti en 1978 (a
la que se había incorporado en 1964), Fela contrató
a 4 baterías para reemplazarle. Si alguien tuviese
una maquina del tiempo para ver grandes grupos del pasado,
el de Fela y Tony Allen, Africa 70, tocando en Lagos
en 1972, seria una de las primeras paradas. En uno de
aquellos conciertos, Bootsy Collins, el bajista de James
Brown, fue al backstage para decirles que eran “el
grupo más funky del planeta”, y Paul Mc
Cartney, mientras estaba grabando al grupo “Band
on the Run” en Lagos, dijo que eran el mejor grupo
que había visto en directo.
Si Fela era el visionario salvaje y subversivo, a quien
se reconoce la invención de Afrobeat - una mutación
rítmica feroz en algún lado entre el jazz,
el funk y la música africana - Tony Allen era el co-creador
del sonido; sólido en la parte de atrás
mientras Fela causaba locura y controversia delante.
Allen siempre fue más contenido y relajado que
Fela, quizás por eso su importancia se ha subestimado.
Aunque no por todos. Damon Albarn, fan y defensor de
la música africana desde hace mucho tiempo, le
ha dado a Tony Allen total libertad artística
en lo que ha sido un salto adelante para Honest Jon,
el sello del cantante de Blur.
Mucha gente ha intentado reinventar el Afrobeat –
en primer lugar los hijos de Fela, Femi y Seun –
pero el estilo de Tony Allen siempre ha estado a años
luz de cualquiera de ellos. Grabado en la capital nigeriana
durante diez noches calurosas, Lagos No Shaking presenta
un Afrobeat más tranquilo, menos excesivo, cuidadosamente
equilibrado entre la despreocupación y la urgencia,
y entre polirritmos sueltos y feroces.
El hecho de que algunas pistas suenen como la música
de Fela no es del todo sorprendente. Aparte del mismo
Allen, también está presente el sonido
explosivo de los dos saxofonistas de Fela: Bani Ani
y Show Boy. Además, Tony Allen ha contado con
otros invitados excepcionales, como el veterano crooner
Fatai Rolling Dollar, cuya voz suena como si hubiese
estado reposando en vino de palma durante décadas,
la diva del soul yoruba, Yinka Davies, o el maestro
de las percusiones Yinka Ogunye que contribuye también
a la delirante rítmica.
Con más de sesenta años, Allen ha renunciado
claramente a los eslóganes revolucionarios de
Fela sobre el sexo y las drogas, consciente quizás
de que hemos crecido todos un poco. De hecho, con canciones
sobre la importancia de la buena educación ('
Moyege '), sobre los peligros de excederse con la ginebra
local (' Ogogoro '), y con una canción profunda
(' ole ') en la que aconseja a la juventud de Lagos
dejar de ser perezosa y conseguir un trabajo, hay muy
pocas letras políticamente incorrectas.
Esto es una vuelta triunfante para uno de los grandes
maestros de los ritmos del mundo. Verle en concierto
será una experiencia inolvidable.
En estos momentos Tony Allen prepara la salida de su nuevo disco, que verá la luz en 2009, dividiendo su tiempo entre su grupo y la súper-banda The Good, The Bad and The Queen, junto a Damon Albarn (Blur), Paul Simonon (The Clash) y Simon Tong (The Verve).
******************************************** “El señor Tony Allen rompe siempre mis esquemas. Quizás ahí esté el quid de la cuestión. Tocar y tocar. Cuarenta y ocho años tocando. Directo y más directo.
El afrobeat no se teoriza. ¿En realidad importa incluso su existencia?
Pero con Tony no hay suavizante. Fuerza, solidez, clase, afrobeat con baquetas a golpe de muñeca. Nada de cansancio. Tocar como respirar.” Juanjo Peña, B-RITMOS /14 – 01 – 2009
“Pero aún faltaba el plato fuerte de la velada. Durante toda su actuación, el nigeriano dio la razón a quienes, como Brian Eno, aseguran que es “el mejor batería que jamás haya existido nunca”. Intercalando voz y baquetas y acompañado de una excelente banda, Allen dio una verdadera lección de virtuosismo musical…” Andrés García de la Riva, EL PAIS / 03 – 01 – 2009
“Pero si bien Fela dotó de cara, identidad e ideología al afrobeat , quien puso brazos y piernas en la tarea de propulsar sus polirritmias fue su baterista, Tony Allen , quien desde el escenario del Actual dejó muy claras las razones por las que, a su marcha, Fela tuvo que sustituirlo por ¡cuatro! Baterías. Y es que el veterano Allen sigue siendo lo más parecido a un pulpo tocando con los tambores, con un swing y una facilidad que se antojan inhumanos.” Andrés García de la Riva, HERALDO DE ARAGÓN / 09 – 01 – 2009